¿Qué es la Psicología Evolucionista?

La Psicología Evolucionista (del Inglés Evolutionary Psychology) propone que algunos aspectos muy importantes de la mente y la conducta de los humanos pueden ser entendidas conociendo su historia evolutiva y comparándola con la de otras especies, especialmente con las más cercanas genéticamente, como los primates. Específicamente, la Psicología Evolucionista propone que la mente de los primates, incluido el hombre, está compuesta de muchos mecanismos funcionales llamados adaptaciones psicológicas o mecanismos psicológicos evolucionados, desarrollados mediante selección natural por ser útiles para la supervivencia y reproducción del organismo. Esos mecanismos son universales en cada especie, con la excepción de las diferencias que se presentan entre sexos y edades. Hay algunos mecanismos psicológicos evolucionados que se admiten sin controversia, como la visión, la audición, la memoria y el control muscular. Otros ejemplos más controvertidos incluyen los módulos mentales responsables de las diferencias entre hombres y mujeres en aspectos relacionados con las conductas sexuales, temperamentos, y habilidades cognitivas, los mecanismos evitadores de incesto, detección de fraudes y la reorientación social.

El término “evolucionista” es el preferido al nombrar esta disciplina en castellano para distinguirla de la psicología evolutiva, desarrollada a mediados del siglo XX por el filósofo, médico y psicólogo francés Jean Piaget. La distinción de la Psicología Evolucionista con la psicología evolutiva de Piaget se basa en que esta última es una rama de la psicología que estudia los cambios durante el proceso de aprendizaje y crecimiento del individuo y no de la especie. Estos términos han planteado confusiones con otros campos de la ciencia que utilizan la palabra “evolutivo” en el sentido filogenético del término, tal como lo hace la Psicología Evolucionista, y no en el sentido ontogenético del mismo, como lo hace la psicología piagietiana. De hecho Piaget había nombrado inicialmente a su campo de estudio como “psicología genética” pero posteriormente se le acuñó el nombre de “psicología evolutiva”. Posiblemente sea pertinente reevaluar estos términos con posterioridad, para que haya mayor coherencia con las demás disciplinas que se interesan por la evolución como la medicina evolutiva, la antropología evolutiva o la sociología evolutiva y renombrar a la psicología evolutiva como “psicología del desarrollo” dejando el término “evolutivo” para ser usado exclusivamente con fines filogenéticos.

Las fuentes principales de la Psicología Evolucionista son la psicología cognitiva, la genética, la etología, la antropología, la biología, la zoología e incluso la inteligencia artificial y la teoría de juegos. El término Psicología Evolucionista fue acuñado probablemente por Ghiselin en su artículo de 1973 en Science. Leda Cosmides y John Tobby popularizaron el término en su libro, muy influyente, de 1992, The Adapted Mind: Evolutionary Psychology and the generation of Culture (ISBN 0195101073). Puede parecer evidente la necesidad de utilizar un punto de vista evolutivo y neurobiológico para tratar de entender las complejidades del pensamiento y comportamiento humano pero generalmente no se ha hecho así y en muchos casos es toda una novedad. Afirma el neurocientífico colomboamericano Rodolfo Llinás en su libro El cerebro y el mito del yo: “Para comprender la naturaleza de la mente, el requisito primordial es disponer de una perspectiva apropiada.

Así como la sociedad occidental, sumida en el pensamiento dualista, debe cambiar de orientación para captar las premisas elementales de la filosofía no-dualista, también es necesario un cambio fundamental de perspectiva para abordar la naturaleza neurobiológica de la mente”. La Psicología Evolucionista ha sido aplicada al estudio de varios campos, incluyendo economía, agresión, justicia, psiquiatría, política, literatura, estética moral y sexo. La Psicología Evolucionista está íntimamente ligada a la sociobiología, pero tiene varias diferencias claves, como, por ejemplo, el énfasis en las facultades para cada aspecto específico de la conducta en lugar de facultades generales, la referencia a las adaptaciones como óptimas para el pasado y no necesariamente para el presente (Mismatch theory) y el énfasis en la psicología en lugar de la conducta.

No todo lo que funcionó adaptativamente antes funciona ahora, aunque es una buena pista para descubrir cómo llegó hasta nuestros días. En la evolución hay momentos más activos que otros pero nunca puede decirse que algo se ha consolidado pues todo momento es una transición para la evolución de la vida en el planeta. Además la Psicología Evolucionista o Evolutiva es una visión del psiquismo humano que pretende unificar bajo un punto de vista experimental el antiguo dualismo mente-cuerpo que ha imperado en el estudio de la psicología, heredera del racionalismo francés y que tuvo a René Descartes como uno de sus precursores, aunque ya desde la Antigua Grecia el mundo de las ideas y el mundo real de Platón habían dado un claro ejemplo de este sistema de pensamiento. Heráclito, Spinoza, y Goethe son algunas de las personas que procuraron una lectura del mundo basada en la unidad.

Mientras que Freud o Descartes establecieron sus sistemas de pensamiento basados en el equilibrio entre fuerzas opuestas. Este último modelo tuvo mejor aceptación ya que se propagó por el mundo de la mano de la religión, que encontró en el dualismo una interesante forma de apoyar sus dogmas. Esta tradición filosófica y religiosa ha llegado hasta nuestros días bajo la idea de que el alma y el cuerpo no son de la misma naturaleza y por lo tanto deben estudiarse y tratarse de formas completamente diferentes. “Lo cierto es que al igual que Huxley, otros autores quieren dar por válidas ambas posturas: la conducta humana es un producto evolutivo excepto cuando resulta difícil de explicar. Al igual que Freud y Hobbes, piensan en términos de dicotomías: somos mitad cultura mitad naturaleza, en lugar de un todo integrado.

Los divulgadores Robert Wright y Matt Ridley se han hecho eco de esta posición afirmando que los corazones y almas de las personas carecen de virtudes y que nuestra especie es potencialmente moral pero no de forma natural […] Westermarck forma parte de un largo linaje que se remonta a Aristóteles y a Tomás de Aquino, que anclan firmemente la moralidad en las tendencias y deseos naturales de nuestra especie. En comparación con Huxley, la suya es una perspectiva que no necesita ningún plan invisible ni provoca discrepancias entre cómo somos realmente y cómo nos gustaría ser: para Westermarck la moralidad ha estado ahí desde el principio, forma parte del lote de la naturaleza humana”, dice Frans de Waal en su libro El simio y el aprendiz de sushi. La Psicología Evolucionista también se vale de la psicología comparada, es decir el estudio del comportamiento en otras especies animales, Etología, y estas comparaciones han molestado a muchos.

Es cierto que algunas veces estas comparaciones no se hacen en el contexto adecuado o no se establecen claramente sus límites, pero esto no justifica ni necesariamente hace válidas las críticas que se hacen a la teoría darwiniana de la evolución. Richard Maier, psicólogo y etólogo de la Universidad Loyola de Chicago postula: “En el año de 1975, Edward O. Wilson introdujo el término sociobiología para referirse a la adopción de un enfoque evolutivo para entender el comportamiento social. Extendiendo las formulaciones teóricas de varios científicos, Wilson aplicó los principios de la moderna teoría de la evolución a una amplia variedad de comportamientos sociales. En la última parte de su libro, Wilson generalizó los principios de la sociobiología a los humanos lo que desencadenó una gran polémica. En parte debido a las connotaciones negativas que adquirió las sociobiología a raíz de esta controversia, los científicos sociales interesados en la evolución del comportamiento humano generalmente prefieren autodenominarse psicólogos evolucionistas. David Buss, Leda Cosmides y John Toby son representantes de este enfoque. Estos investigadores ponen un gran énfasis en el complejo entramado de interacciones que tienen lugar entre los factores genéticos y ambientales.

Además, los psicólogos evolucionistas se centran en los factores cognitivos como determinantes básicos del comportamiento, sobre todo en los primates”. Pero tal vez la definición sea más exacta leyendo a los propios psicólogos evolucionistas Martin Daly y Margo Wilson, cuando se refieren al enfoque de la psicología basado en la teoría de la evolución en su libro Homicidio: “Herbert Spencer resumió la teoría de la selección natural como ‘la supervivencia del más apto’. Wallace y Darwin pensaron que la frase era correcta (véase Dawkins, 1982: 179-180); sin embargo, ha producido cantidad de malos entendidos porque tanto la ‘supervivencia’ como lo ‘apto’ implican algo diferente de lo que podemos pensar en primera instancia.

Cuando hablamos del ‘valor de supervivencia’ de las características adaptativas, naturalmente pensamos en aquellos dispositivos que ayudan al individuo a encontrar alimento, conservar energía, evadir depredadores y defenderse de las enfermedades. Pero la supervivencia individual no es la línea de fondo de la selección natural. A través de las generaciones no son los individuos sino los rasgos exitosos los que ‘sobreviven’, y esta especie de supervivencia a largo plazo depende no solamente, ni en primer lugar siquiera, de la longevidad de aquellos portadores del rasgo, sino de la abundancia de su progenie. Si apareciera, por ejemplo, un tipo más agresivo de macho en una población de pacifistas de larga vida, y tendiera a fertilizar más hembras, pero muriera más joven que los anteriores, entonces este nuevo tipo suplantaría a los anteriores por selección natural y el período de vida de los machos declinaría. Es el éxito reproductivo, no la condición física, lo que los evolucionistas llaman ‘aptitud’”. A pesar de que la Psicología Evolucionista se nutre de otras vertientes psicológicas, desarrolla su propio paradigma a partir de la Teoría de la Evolución Darwiniana. No es una teoría cognitiva, ni motivacional y mucho menos psicoanalítica.

La Psicología Evolucionista es una teoría que busca hacer una lectura del ser humano y su entorno como un ser que busca su eficacia reproductiva, no sólo en términos biológicos sino también en términos simbólicos, como heredero de una antigua y una nueva forma de evolución a partir de lo que Richard Dawkins llamaría “los genes y los memes”, dice Dawkins en El gen egoísta: “¿Qué es, después de todo, lo particular de los genes? La respuesta es que son reproductores o replicadores […] El gen, la molécula de ADN, sucede que es la entidad reproductora que prevalece en nuestro propio planeta. Puede haber otras. Si las hay, siempre que se den otras condiciones, tendrá, casi inevitablemente, a convertirse en la base de un proceso evolutivo.

Pero, ¿debemos trasladarnos a mundos distantes para encontrar otros tipos de replicadores y, por consiguiente, otros tipos de evolución? Pienso que un nuevo tipo de replicador ha surgido recientemente en este mismo planeta. Lo tenemos frente a nuestro rostro. Se encuentra todavía en su infancia, aún flotando torpemente en su caldo primario, pero ya está alcanzando un cambio evolutivo a una velocidad que deja al antiguo gen jadeante y muy atrás”. El nuevo caldo es el caldo de la cultura humana. Necesitamos un nombre nuevo para el nuevo replicador, un sustantivo que conlleva la idea de una unidad de transmisión cultural, o una unidad de imitación. ‘Mimeme’ se deriva de una apropiada raíz griega, pero deseo un monosílabo que suene parecido a ‘gen’. Espero que mis amigos clasicistas me perdonen si abrevio mimeme y lo dejo en meme.”

Así que el modelo explicativo de la Psicología Evolucionista no se reduce sólo a la evolución en el sentido biológico sino que también lo hace en el sentido cultural, sin perder de vista que entre la primera y la segunda hay una continuidad y no una interrupción en la que además es difícil pensar que no prime el sentido biológico. “El concepto de selección natural explica el comportamiento a un nivel diferente complementario de las explicaciones proporcionadas por las teorías motivacionales. Un psicólogo puede estar satisfecho de explicar el comportamiento de dos hombres que se baten a duelo en términos de autoestima, estatus e intrepidez. Un psicólogo evolucionista también querrá aclarar por qué la psique humana valora recursos sociales intangibles lo suficiente para arriesgar la vida por ellos.

Si bien la psicología se concentra típicamente en un nivel diferente de explicación que el de la teoría evolucionista, esto no significa que los psicólogos motivacionales puedan ignorar tranquilamente la biología evolucionista. Si Freud, por ejemplo, hubiera entendido mejor la teoría evolucionista, todos nos hubiéramos ahorrado su vana postulación sobre el instinto de muerte. Muchas otras teorías que todavía son debatidas por los científicos sociales, implícitamente niegan la acción de la selección natural y por ello están sin duda equivocadas. Además, lo que Symons (1987) llama una ‘imaginación modelada por el darwinismo’ probablemente permita elaborar hipótesis motivacionales productivas que de otro modo no surgirían.

El pensamiento de la selección nos conduce, por ejemplo, a una serie de detalladas predicciones sobre variaciones en la fuerza del amor maternal en función de la madre, la del niño y muchas otras variables; y hay una evidencia impresionante, de que esta teoría de la motivación materna, inspirada en la teoría evolucionista, es correcta”, dicen Daly y Wilson. El modelo admitido por la rama mayoritaria de la psicología actual considera a la mente humana como una hoja en blanco en la que la sociedad o cultura escribe su particular versión de impulsos, deseos y costumbres. El cerebro pasaría a ser como un computador de propósito general con apenas sólo unos cuantos algoritmos con los que el ser humano aprende de su medio social por medio de mecanismos conductistas, del tipo estímulo-respuesta, y unos pocos principios generales más basados en la conducta y el aprendizaje.

En este modelo parece admitirse implícitamente que en la evolución de los homínidos hacia el hombre se ha producido una especie de borrado progresivo de instintos hasta formarse el cerebro y la mente humana, una mente-esponja con apenas contenidos innatos, que absorbe contenidos culturales. Las diferentes visiones clásicas varían en función de cuantos contenidos innatos son admitidos, aunque sean siempre pocos. Los instintos y los genes jugarían un papel casi despreciable en estos términos. Supone que nuestros antepasados primates fueron perdiendo sus instintos hasta generar una especie de homo-culturalis, por decirlo de alguna manera. Este modelo es la base conceptual sobre la que se asienta generalmente el psicoanálisis, la sociología, la antropología y, casi todas, las ramas principales de las ciencias humanas.

La Psicología Evolucionista niega esa generalidad funcional del cerebro humano probando que es imposible un proceso de aprendizaje por medio de un algoritmo general, sea por un método conductista o por cualquier otro. La diversidad de experiencias que tendría que acometer con éxito dicho proceso general de aprendizaje, desde el simple acto de succionar la leche materna hasta hablar y entender un idioma, pasando por la caza, la recolección de vegetales hasta responder a muy distintas situaciones sociales, hace que sean imposibles unos resultados de conducta suficientemente eficientes y rápidos para muchas de esas situaciones. Un sólo individuo tendría que vivir miles de años para poder aprender satisfactoriamente la mayoría de estos procesos Además, en muchos casos, los estímulos necesarios para el aprendizaje de esas actividades simplemente no existen y, además, en casi todos los casos se precisa que haya contenidos innatos preexistentes para que el proceso de aprendizaje pueda tener lugar.

La Psicología Evolucionista plantea un modelo distinto al modelo estándar para la mente de la mayoría de corrientes psicológicas. Para ésta, la misma está formada por módulos que resuelven problemas particulares y que han sido conformados por la evolución, de la misma manera que los órganos y funciones fisiológicas son producto de la evolución por selección natural de los caracteres físicos hereditarios. El cerebro no evolucionó independiente del resto de órganos del cuerpo. Es importante destacar que, aunque el cerebro parece haberse desarrollado para adaptarse a las condiciones naturales y sociales del medio, el cerebro humano no tiene adaptaciones concretas apropiadas para las condiciones actuales sino que se ha formado en el pasado, en un entorno que corresponde a la sabana africana durante el periodo posterior a la separación del género Homo del resto de los primates, durante aproximadamente 5 millones de años.

Durante todo este periodo los antepasados homínidos del hombre formaban grupos de cazadores-recolectores. El ambiente y las condiciones sociales se mantuvieron estables durante este largo periodo y a las condiciones de este periodo responde la psicología del ser humano por medio de lentos procesos evolutivos de adaptación que toman miles de años. Se ha demostrado que toda la población actual de los cinco continentes desciende de una rama única africana que hace entre 150.000 y 200.000 años surgió de ese continente: El Homo sapiens. A partir de entonces, excepto cambios mínimos aunque aparentes, como tamaño, rasgos faciales, color de piel, etc., ha permanecido casi inalterado.

La nueva evolución, por llamarlo de algún modo, a través de la cultura va más rápido de lo que nuestras capacidades biológicas actuales son capaces de asimilar y por lo tanto se presenta cierto conflicto entre nuestras capacidades primitivas y las nuevas exigencias del medio, pero para desdicha del modelo culturalista, este conflicto parece estar lejos de fundamentarse en la represión de los instintos y más bien parece basarse en el exceso de estímulos y el cambio de hábitos. El fundamento de este conflicto se encuentra en la adaptación que se hace de nuestro nicho ecológico y capacidades biológicas de acuerdo a los deseos y expectativas de nuestra conciencia. Desarrollamos tecnologías que emulan la naturaleza pero que no la reemplazan. Así buscamos lo bueno, lo bello y lo deseable en nuevos objetos por medio de la conciencia, sin darnos cuenta que bajo estos conceptos se esconde un origen de lo que es bueno, bello y deseable para nuestra eficacia reproductiva.

El yo o sí mismo, a pasar de tener un origen básicamente funcional en términos de prospección y planeación, ha tenido una grandes implicaciones en aspectos adpatativo más sofisticados como medio del lenguaje y los símbolos, que nos permiten alterar nuestra naturaleza por medio de nuestra propia naturaleza. El neurólogo y profesor de la Universidad de New York, Rodolfo Llinás dice: “El sistema tálamo-cortical es casi una esfera isocrónica cerrada que relaciona sincrónicamente las propiedades del mundo externo referidas por los sentidos con las motivaciones y memorias generadas internamente. Este evento, coherente en el tiempo, que unifica componentes fraccionados tanto de la realidad externa como de la interna es una estructura única, es lo que llamamos el ‘sí mismo’”. También anota el primatólogo holandés Frans de Waal en Bien Natural, su inspirador libro, sobre el origen de la moralidad: “Huxley había comparado la relación entre la ética y la naturaleza humana con la del jardinero con su jardín, donde el jardinero lucha continuamente para mantener el orden. Dewey le dio la vuelta a la metáfora, diciendo que los jardineros trabajan tanto con la naturaleza como en contra de ella. Mientras el jardinero de Huxley pretende controlar y erradicar todo lo que le desagrada, el de Dewey es lo que hoy llamaríamos un cultivador orgánico. El jardinero con éxito, señaló Dewey, crea las condiciones e introduce especies de plantas que puede que no sean las más habituales en esa parcela de tierra particular, ‘pero se adaptan a los habitos y las costumbres de la naturaleza en su totalidad’.”

Al reconocer nuestro pasado y saber de dónde venimos, se tiene una base racional-empírica para plantear nuevas explicaciones sobre quiénes somos y posiblemente hacia dónde vamos, el porqué de las principales problemáticas del hombre actual, entre ellas las psicológicas, a la vez que permite plantear soluciones que sirvan a los requerimientos de la mente humana, entendida ésta como fruto de la evolución, en un nuevo tiempo y lugar. Es necesario reconocer que la Psicología Evolucionista, a pesar de partir de la Teoría Darwinista de la Evolución planteada en el siglo XIX, apenas comienza a desarrollar sus planteamientos e implicaciones, por lo que en muchos casos será necesario basarse en el modelo psicológico cognitivo, que es actualmente el más cercano, desde la práctica, a la Psicología Evolucionista, desde su perspectiva experimental y empírica.

Leave a Reply